Algunos andadores tienen ruedas, por lo que deberá prestar atención a las ruedas y sus rodamientos. El buen funcionamiento de las ruedas y la estabilidad de los rodamientos afectarán el uso del andador. Si están atascados o rotos, intente lubricarlos o reemplazarlos lo antes posible.
Si su andador es regulable en altura, asegúrese de que la altura de las patas sea la correcta y de que el bloqueo esté bien sujeto. Si el andador tiene un cojín, compruebe que no esté dañado para evitar caídas y otros accidentes durante su uso.
Por último, pero no menos importante, durante el uso diario de andadores, podemos pasar por alto la importancia de la limpieza. La limpieza regular no solo prolonga la vida útil de los andadores, sino que también reduce la adhesión de bacterias y virus. Normalmente, basta con usar agua para eliminar la suciedad y la contaminación; sin embargo, se debe limpiar la zona de contacto entre el cuerpo principal y el mango del andador y dejarlo secar un rato antes de usarlo.