Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las caídas son la principal causa de muerte por lesiones en adultos mayores de 65 años y la segunda causa principal de muerte por lesiones no intencionadas a nivel mundial. A medida que los adultos mayores envejecen, aumenta el riesgo de caídas, lesiones y muerte. Sin embargo, mediante la prevención científica, se pueden reducir los riesgos y peligros.

Reconocer correctamente el envejecimiento y adaptarse a él, y ajustar activamente los hábitos de comportamiento.
Tómese su tiempo en la vida diaria, no se apresure al darse la vuelta, levantarse, abrir la puerta, contestar el teléfono, ir al baño, etc. Modifique estos comportamientos peligrosos de la siguiente manera: levántese y póngase los pantalones, suba las escaleras para buscar objetos y haga ejercicio vigoroso. Las personas mayores con movilidad reducida deben elegir dispositivos de asistencia guiados por profesionales y utilizar activamente bastones, andadores, sillas de ruedas, inodoros, pasamanos y otros dispositivos.

Las personas mayores deben usar ropa y pantalones que les queden bien, ni demasiado largos, ni demasiado ajustados, ni demasiado holgados, para mantenerse calientes sin que esto afecte su actividad física. También es importante usar zapatos planos, antideslizantes y que les queden bien. Ambos elementos ayudan a prevenir caídas. Lo ideal es realizar ajustes en casa, según la edad, para reducir los factores de riesgo de caídas en el entorno. Cuando las personas mayores salgan, deben prestar atención a los factores de riesgo de caídas en el exterior y desarrollar el hábito de estar atentas a los peligros al salir. Los ejercicios que fortalecen el equilibrio, la fuerza muscular y la resistencia pueden reducir el riesgo de caídas.
El ejercicio puede reducir y retrasar los efectos del envejecimiento en la función física y ayudar a disminuir el riesgo de caídas. Practicar tai chi, yoga y baile fitness permite ejercitar todas las funciones del cuerpo de forma más integral. Las personas mayores, en particular, pueden desarrollar diversas habilidades mediante diferentes ejercicios. El equilibrio se puede fortalecer manteniéndose sobre un pie, caminando por la acera y dando pasos. Fortalecer los músculos de la parte inferior del cuerpo también es necesario. Elevaciones de talón y de espalda con la pierna estirada pueden mejorarlo. La resistencia se puede aumentar caminando, bailando y realizando otros ejercicios aeróbicos. Las personas mayores deben elegir científicamente la forma e intensidad de ejercicio que mejor se adapte a ellas, seguir el principio de progresión gradual y desarrollar el hábito de hacer ejercicio con regularidad. Esto previene la osteoporosis y reduce el riesgo de fracturas tras una caída.

El ejercicio tiene un efecto positivo en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis, y se recomiendan deportes al aire libre como caminar a paso moderado, trotar y practicar tai chi. Además, el ejercicio con carga de peso permite al cuerpo ganar y mantener la máxima fortaleza ósea. Para las personas mayores, es recomendable consumir más productos lácteos, productos de soja, frutos secos, huevos, carne magra, etc., con un contenido moderado de proteínas, alto en calcio y bajo en sal.
Por último, pero no menos importante, realice evaluaciones periódicas del riesgo de osteoporosis y pruebas de densidad mineral ósea. Una vez que los adultos mayores comienzan a padecer osteoporosis, debe detectarse. Si se diagnostica osteoporosis, los ancianos deben recibir tratamiento activo y estandarizado bajo la supervisión de un médico.
Fecha de publicación: 18 de octubre de 2022